martes, 7 de diciembre de 2010

Discurso del Premio Nobel de Literatura: Mario Vargas Llosa




ESTOCOLMO.– Dicen que la calidad literaria de un Premio Nobel se mide por la calidad de su discurso de agradecimiento. Los hay memorables, como los de Saramago y García Márquez. Ayer, Mario Vargas Llosa no se quedó atrás y dio un discurso que pasará a la historia por su emotividad. Tan sentido fue, que al propio escritor se le quebró la voz y estuvo a punto de llorar. La fuerza y la sensibilidad de la literatura, de la ficción, se trasladaron a la realidad... como casi siempre pasa en Vargas Llosa.

Mario Vargas Llosa, Premi Nobel de Literatura - 2010, dedicó su discurso titulado “Elogio de la lectura y la ficción” al Perú, a su familia, al amor que siente por la literatura y a la libertad como derecho básico del ser humano.

Los 5 grados bajo cero de la capital sueca estuvieron a punto de arruinarle uno de los días más memorables de su vida al novelista de 74 años. Horas antes de su alocución, se quedó afónico por la inclemencia del clima y, para colmo de contratiempos, sufrió una caída por realizar una pirueta a solicitud de un fotógrafo.

Felizmente, Vargas Llosa se recuperó para dar uno de los más sentidos discursos de su carrera literaria –Elogio de la lectura y la ficción– para aceptar el Nobel de Literatura.

En la Academia sueca, rodeado de su familia y de sus amigos más entrañables además de las autoridades de la Academia sueca, Vargas Llosa realizó una declaración de amor a su familia, a su país y a la literatura...








Algunos comentarios de lectores de la web de El Comercio, diario peruano:



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